25 de octubre de 2014

Snapchat

 El otro día fui a plaza patria, quería comprar mi boleto para el concierto de Kevin Johansen. Llegué y había una buena fila de hipsters que iban por su reembolso por la cancelación del concierto de Jack White. Me formé atrás de dos morrillas. Estaban bonitas y una de las dos traía ropa deportiva pegadita y se le veía un culito muy rico. Yo les calculaba 15 o 16 años.

 Atrás de mi se formó una morra, de unos 19, 20 según mis estimaciones. Me preguntó por qué había tanta fila y le dije que no sabía. Me habló de 'usted', y yo pensé, 'che morra por qué me hablas de usted si bien yo podría estar metiendote la verga sin pedos existenciales ni legales.

 Mi atención estaba en el culito de la morra de adelante. Noté que las dos morras estaban haciendo algo medio extraño. Se paraban una enfrente de la otra y se tomaban fotos y luego como que chateaban y así. Me asomé por curiosidad al célular de la del culo bonito y vi que decía snapchat. No sé qué es snapchat ni para que sirve, creo que estoy fuera de onda.

 Después de un rato (la fila avanzaba con gran lentitud) las morras dejaron los celulares y empezaron a platicar entre ellas. La que no traía ropa deportiva le dijo a la otra que un bato la había invitado a salir, pero que no quería pasar por ella. La otra le dijo algo así como "que pase por ti, que le cueste". Yo pensé, ¿a poco estas morritas salen con batos con carro?

 Empezaron a bromear entre ellas y algunas de las cosas que decían me parecían graciosas. De repente la del culito rico dijo un chascarrillo que casi me hace soltar una carcajada (mis carcajadas son estruendosas, poco comunes, pero estruendosas en serio), pero me aguanté. Me imaginé soltando la carcajada luego ellas volteando a verme feo o diciendo "de qué se rie señor, no sea metiche. ¡Auxilio este viejo cochino nos quiere violar!".

 La espera terminó para las morras. Escuché que pidieron boletos para una obra en el teatro Degollado. Qué finura, pensé. A la hora de pagar, la morra de culo bonito sacó una tarjeta de crédito y su credencial de elector. No mames, son mayores de edad, pensé. Debí haberme reído y probablemente ya estaría metiendoles la verga a las dos.

 De verdad que las veía como niñas de 15 o 16. Creo que ya estoy viejo.