20 de octubre de 2013

Mi reencuentro con Bárbara



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 Unos días después de que Bárbara me avisó que ya estaba en Mazatlán, Me enviaron de trabajo. Cuando me avisó le respondí que estaba en Guadalajara, pero que vería la posibilidad de ir un fin de semana a verla. Me imagino que no se lo tomó muy en serio. 

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 En mi segundo día en Mazatlán fui a verla. Llegué temprano. Pedí una cerveza y empecé a buscarla con la mirada. La encontré. Dio la vuelta por el otro lado de la pista. Creí que quizá me estuviera evitando. Llegó a la mesa de un hombre que iba solo y se sentó con él. Pero duró muy poco ahi. Siguió dando la vuelta y llegó al lado de la pista en donde estaba yo. Se sentó a unas tres mesas de distancia. En una mesa entre la de ella y la mía estaban tres hombres sentados. Entonces volteó hacía mi y sonrió. Le sostuve la mirada. Dudó y me hizo una seña preguntando si era yo. Esperé unos segundos y le respondí que sí con la cabeza. Se levantó y caminó hacia mi. Se paró enfrente de mi y me dijo, párate. Me levanté y me abrazó y me dio un beso. 

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- Tú si estás enamorado de mi, ¿verdad? 
- Pues sí. 
- ¿No que estabas en Guadalajara? ¿Cuándo llegaste?
- Ayer. 
- ¿Viniste nomas a verme?
- Sí. 
- ¿Vienes a trabajar?
- Sí, nomas esta semana. Hasta el sábado. 

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 Se portó muy accesible. No me hizo gastar mucho y estuvo buen rato conmigo. 

- ¿Vamos a subir?
- No, hoy no puedo. Tengo que llegar temprano a la casa.
- Ah cabrón ¿Y eso?
- Mis hijos y mi esposa me esperan. 
-  Ay, ajá.
- Mañana y el sábado vengo. 

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 Me dio gusto verla. Me agrada mucho y de verdad que me dio gusto verla, pero ya no estoy enamorado de ella. 

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 El sábado regresé. Fui algo tarde. Cuando llegué estaba sola. Se sentó rápido conmigo y pidió una bebida, la más cara. Le dije al mesero que no se la trajera, y pidió una más barata. ¿Qué te pasa Alan?, antes siempre me comprabas de esa, reclamó. Los tiempos están difíciles, respondí. Se acabó la bebida y me dijo que fuéramos a un privado. 

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- Son dos canciones, ¿verdad?
- No, tres minutos. No estás en el tarrandas. De seguro te enamoraste de una puta de allá verdad, a ver si no te pegan el sida..
- No. 

 Bailaba desnuda y me repegaba su cuerpo. Noté muchas imperfecciones en su cuerpo que antes no había notado. 

 Se terminó el tiempo y la llamaron. Ahorita voy, dijo. Se quedó parada, ya sin bailar. Yo no me moví del sillón. Parecía confundida por mi nueva actitud "desinteresada". Siguió sacándome plática. La volvieron a llamar. Me levanté y la abracé. Con tacones es más alta que yo. 

Cuando salimos, esperaba que se volviera a sentar en mi mesa. Pero no, un hombre la llamó. Y empezó a comprarle bebidas, de las más caras, de las que yo le compraba. Una tras otra. Se cambiaron de lugar y se sentaron en una mesa junto a mi. 

 Sentí celos. Cuando bajaba mi mirada, sentía que ella me volteaba a ver. Quizá lo imaginé, pero lo sentí tres o cuatro veces. Se subió a bailar. El hombre se fue al baño y llegó casi al final de su segundo baile. Yo la miré atentamente, pero nunca me devolvió la mirada. El hombre, de vuelta en su mesa le aplaudió. Un mesero al que aparentemente le caigo bien se me acercó y me dijo, así te veías tú. 

2 de octubre de 2013

Mr Tambourine Man

 Llegué de Mazatlán a la central de Zapopan aproximadamente a la 1 am. Tomé un taxi a la oficina para recoger algunas cosas que necesitaba. Luego fui a mi casa por ropa limpia. De ahi a la otra central. Había visto en internet que un camión a Zacatecas salía a las 4 am.

 La chica que me vendió el boleto era muy linda. Luego de venderme el boleto me acompañó hasta el anden de donde saldría el camión. Pensé en pedirle su teléfono o algo, pero obvio, no lo hice.

 Cuando me dejó solo, esperando el camión, pusieron Mr Tambourine Man en el sonido "ambiental".