19 de marzo de 2013

Tibio

"Parece que te da vergüenza enojarte, llorar, enamorarte... No tienes pasión...".
 Mi jefe (laboral), dirigiéndose a mi. 


 Y pues sí. En cierta forma soy tibio.

 No me gusta chingarme a los demás. Prefiero chingarme a mi mismo que a alguien más. 

 Me la he pelado en muchas cosas a causa de eso. 

 He perdido grandes amores.

 No me entrego a nada.

 Como a esa prostituta. 

 ¿Cuánto traes me preguntó? Como dos mil. Ok, vamonos por esos dos mil al motel, me dijo. Se bajó de cuatro mil a dos mil. Y dije que no.

 Ni siquiera a una prostituta me puedo entregar. 

 Supongo que por eso se encabronó conmigo y por eso me bloqueó en el celular. 

 Una puta es algo a lo que uno debería entregarse con mucha facilidad.

  No me dejé llevar a la ruina por ella. Pero no fue por inteligencia. Fue por tibieza. 

 Me bloqueó del celular pero podría llamarla de otro número. Y decirle que me enamoré de ella. Es estúpido pero demostraría pasión. 

 Una vez estaba con una ex novia. Me dejó por otro. Total que accedió a verme. Y estabamos en mi carro. Le estaba bajando los pantalones y me detuve. Siempre dejas las cosas a medias, me dijo. 

 No sé que me detuvo. 

 Una vez la tenía en mi cama. Ya me la estaba cogiendo. Pensé que podía quedar embarazada y eso me iba a poner en una situación jodidisima. 

 ¿Quién chingados piensa en eso cuando ya está cogiendo?

 Gradualmente dejó de acceder a verme.

10 de marzo de 2013

Bárbara

 Ayer hice una de las cosas más románticas que he hecho en mi vida, y la hice por una teibolera.

 Le dije que me iba a acordar de eso toda mi vida, que nunca había hecho algo así. Me respondió que ella también se acordaría toda la vida.

 La verdad es que es una mujer muy especial. Viví un fugaz, extraño y carísimo romance con ella.

 "Fue como de película", me decía mientras nos abrazabamos emocionados y nos besabamos en las mejillas, porque nunca me permitió besarla en la boca.

 Tomó mi célular y vió su nombre guardado en él. "Bárbara", pronunció con algo parecido a la melancolía. O al desdén. Algo, supongo, provocado por ver que alguien que acababa de hacer algo romántico por ella ni siquiera la llamaba por su nombre real. "Bárbara va a salir de tu vida cuando menos te des cuenta", dijo después.

La abracé y no solté su mano hasta que se subió al camión que la llevaría, según, a su ciudad de origen, donde se reuniría con sus dos hijos.

Nos tomamos una foto abrazados.

 Me dijo que me merecía una mujer hermosa que me valorara y que fuera buena mujer. "No como yo". No supe que responderle. Quería decirle que yo la quería a ella, que estaba enamorado de ella, pero pensé que sonaría realmente estúpido.